11 septiembre, 2013

El derrocamiento de Allende, contado por Washington - (Cubadebate)

Salvador Allende en la Moneda el 11 de septiembre de 1971
Salvador Allende en la Moneda el 11 de septiembre de 1971

Desde 1961, apenas posesionado, el presidente John F. Kennedy nombró un comité encargado de las elecciones que se desarrollarían en Chile tres años después. Según la investigación de la Comisión Church del Senado estadounidense[1], estuvo compuesto de altos responsable del Departamento de Estado, la Casa Blanca y la CIA. Este Comité fue reproducido en la embajada estadounidense en Santiago, capital chilena. El objetivo era impedir que el candidato socialista, Salvador Allende, ganara los comicios [2].
Allende era un marxista convencido de que por la vía pacífica se podía llegar al gobierno, y, desde ahí, darle un vuelco a las estructuras del Estado en beneficio de las mayorías empobrecidas. Expresaba que para lograr tal objetivo se debía nacionalizar las grandes industrias, priorizando las que estaban en manos estadounidenses, al ser éstas las que explotaban los recursos estratégicos. Estos, y otros ideales sociales, lo convirtieron en un indeseable para Washington: podría servir de ejemplo para los pueblos de otras naciones latinoamericanas.
Para hacerle oposición, varios millones de dólares fueron distribuidos entre los partidos políticos de centro y de la derecha para que realizaran su propaganda. Al momento de elegir el candidato a la presidencia, Washington decidió apoyar a Eduardo Frei, del partido Demócrata Cristiano, un personaje que impuso a sus otros financiados.
En total, la operación costó unos veinte millones de dólares, una suma inmensa para la época, al punto de sólo poderse comparar con lo gastado en las elecciones presidenciales estadounidenses. Es que Washington no tanto invirtió en el candidato Frey, sino que realizó toda una campaña de propaganda anticomunista a largo plazo.
La Comisión del Senado dijo: “Se explotaron todos los medios posibles: prensa, radio, películas, volantes, folletos, correos, banderolas, pinturas murales.” La Comisión reconoció que la CIA realizó, por intermedio de sus partidos comprados y varias organizaciones sociales, una “campaña alarmista” donde el objetivo principal fueron las mujeres, a las cuales se les aseguraba que los soviéticos y los cubanos llegarían para arrebatarle a sus hijos si ganaba Allende. Afiches distribuidos masivamente mostraban a niños llevando en la frente un tatuaje con la hoz y el martillo. La tradición religiosa también fue manipulada al máximo para que se temiera al “comunismo ateo e impío.”
La operación psicológica funcionó por encima de las expectativas: Frei logró el 56% de votos, mientras que Allende el 39%. La CIA, según la Comisión del Senado, aseguró que “la campaña de inculcar miedo anticomunista había sido la más eficaz de todas las actividades adelantadas.”
Fue una operación psicológica, con carácter de guerra, cuya base eran los planes aplicados en Guatemala que terminaron derrocando al presidente Jacobo Arbenz, en junio de 1954 [3]. Una operación que en Chile no se desmanteló con el triunfo de Frei, porque, a pesar de todo, la cantidad de votos logrados por Allende fue alta. Y el vencido tenía todas las intenciones de presentarse a las futuras elecciones.
En sus Memorias William “Bill” Colby, jefe de la CIA entre 1973 y1976, cuenta que durante las elecciones presidenciales de 1970, “la CIA debió dirigir todos los esfuerzos contra el marxista Allende. Ella se encargó de organizar una vasta campaña de propaganda contra su candidatura.” [4] La operación se llamó “Segunda Vía”. Todo por orden directa del presidente Richard Nixon.
Henry Kissinger, el consejero para la Seguridad Nacional del presidente, expresaría durante una reunión del Consejo de Seguridad sobre Chile, el 27 de junio de 1970: “Yo no veo por qué debemos quedarnos indiferentes, mientras un país cae en el comunismo por culpa de la irresponsabilidad de su pueblo.” [5] O sea, la soberana decisión de los ciudadanos no podía ser válida si no estaba en concordancia con los intereses estadounidenses. Durante esta reunión se decidió sumar trescientos mil dólares a la operación de propaganda que ya se adelantaba.
Según la Comisión Church del senado, Richard Helms, jefe de la CIA desde 1966, envió a dos oficiales de la CIA, a los que conocía desde los primeros preparativos de invasión a Cuba, como responsables; ambos especialistas de la guerra psicológica y la desinformación; con importante participación en el golpe de Estado en Guatemala, y acababan de desembarcar de la guerra en Indochina: David Atlee Phillips y David Sánchez Morales. La Comisión del Senado dijo que una de las consignas que englobaba la campaña era: “La victoria de Allende significa la violencia y la represión estalinista.”
Pero el 4 de septiembre de 1970 Allende ganó las elecciones. Escribe Colby que “Nixon entró en cólera. Él estaba convencido de que la victoria de Allende haría pasar a Chile al campo de la revolución castrista y anti-americana, y que el resto de América Latina no tardaría en seguirle los pasos.” Prosigue el ex patrón de la CIA: Nixon convocó a Helms “y le impuso muy claramente la responsabilidad de evitar que Allende asumiera sus funciones.” En la misma reunión Nixon encargó a Kissinger darle un seguimiento estricto al complot.
Es que quedaba una posibilidad para evitar que Allende asumiera la presidencia: había triunfado pero con una mayoría relativa, debido a que las fuerzas de izquierda se habían dividido, carcomidas por la campaña mediática y/o el dinero que la CIA logró inyectar a ciertos grupos. Por tanto el Congreso chileno se debía reunir el 24 de octubre para decidir entre Allende y Jorge Alessandri, candidato del partido conservador y quien obtuviera la segunda votación. El plan de Washington era, entonces, comprar el voto de congresistas para que no confirmaran el triunfo del socialista. Helms envió a un “grupo de trabajo” que mantuvo una “actividad frenética” durante seis semanas”, según relata Colby. Esto tampoco funcionó y Allende sería declarado ganador de las elecciones.
Los operarios especiales de la CIA tomaron contacto con responsables políticos y militares para seleccionar aquellos que podrían estar listos para actuar contra Allende, “y determinar con ellos la ayuda financiera, las armas y el material que fuera necesario para barrerlo de la ruta hacia la presidencia”, según Colby.
La mayor esperanza se centró en las Fuerzas Armadas, pero todo dependía de su comandante, el general René Schneider. El problema que encontró la CIA es que este militar había expresado claramente que su institución respetaría la Constitución. Y Colby, en sus Memorias, reconoce con una naturalidad espeluznante: “Entonces era un hombre a matar. Se organiza contra él una tentativa de secuestro que termina mal: fue herido al oponer resistencia y muere poco después debido a las heridas.”
Según la Comisión Church el 22 de octubre, muy temprano en la mañana, la CIA entregó a conspiradores chilenos metralletas y municiones “esterilizadas”, denominadas así porque en caso de investigación no es posible determinar su origen. Horas después se produjo el atentado. Tres días después moriría Schneider, “el hombre a matar”. Inmediatamente el presidente Nixon envió un cínico mensaje a su homólogo chileno: “Yo quisiera hacerle parte de mi dolor ante este repugnante acto.” El sucesor de Schneider sería un tal general Pinochet.
El 3 de noviembre de 1970 Allende se posesionó como presidente: Nixon no le envió el regular mensaje de felicitación que exige el protocolo diplomático, ni el embajador estadounidense asistió a la investidura.
Ahora correspondía preparar la desestabilización del nuevo gobierno, lo cual se encargaría a la Dirección del Hemisferio Occidental de la Agencia. Una dependencia que desde 1972 tuvo como director a un oficial con gran experiencia en operaciones clandestinas: Ted Shackley. Y éste nombró a su hombre-sombra, Tom Clines, para que se concentrara en el “caso Allende”, teniendo bajo su responsabilidad a los viejos colegas Sánchez Morales y Atlee Phillips.
En marzo del siguiente año Bill Colby vuelve a ser el superior de Shackley y Clines como subdirector de Operaciones Especiales. Este trío regresaba de estar al frente de la guerra sucia en Indochina, muy particularmente en Vietnam.
Desde 1972 este equipo de la CIA, en Washington y Chile, fue desarrollando la operación más perfeccionada de desinformación y sabotaje económico que hasta ese momento se conociera en el mundo. Colby confesó que fue una “experiencia de laboratorio que demostró la eficacia de la inversión financiera para desacreditar y derrocar a un gobierno.” [6]
No fue todo. Según la Comisión del Senado estadounidense, la estación de la CIA en Santiago se dedicó a recoger toda la información necesaria para un eventual golpe de Estado. “Listas de personas a detener; infraestructuras y personal civil que debían ser protegidos con prioridad; instalaciones gubernamentales a ocupar; planes de urgencia previstos por el gobierno si se diera un levantamiento militar.” [7]
Según el ex funcionario del Departamento de Estado, William Blum, esta información sensible de Estado fue obtenida a partir de la “compra” de altos funcionarios y de dirigentes políticos de la coalición partidaria de Allende, La Unidad Popular [8] . Mientras que en Washington los empleados de la embajada chilena se quejaban de la desaparición de documentos, no sólo de la sede diplomática sino de sus propios domicilios. Sus comunicaciones fueron sometidas a escucha. Un trabajo realizado por el mismo equipo que muy poco después se involucraría en el Watergate. [9]
La acción contra Allende necesitó de una campaña internacional de difamación e intrigas. Buena parte de ella fue encargada a un inexperto en política exterior y casi desconocido político, aunque viejo conocido del presidente Nixon y de los hombres que adelantaban la operación: George H.W. Bush. Esa tarea la realizó como embajador en la ONU, función que ocupaba desde febrero de 1971. Cuando fue nombrado para el cargo nadie quiso recordar que pocos meses antes había logrado, como representante a la Cámara de Texas, que se restableciera en ese Estado la pena de muerte para los “homosexuales reincidentes”.
El 11 de septiembre de 1973 se da el sangriento golpe de Estado contra el gobierno de Allende, encabezado por el general Augusto Pinochet, y se desata una terrible represión. Aunque Shackley había dejado su cargo unos días antes de aquel fatídico día, fue la figura clave en el operativo. Su biógrafo afirma: “Salvador Allende murió durante el golpe. Cuando el humo se disipó, el General Augusto Pinochet, dirigente de la Junta Militar, estaba en el poder dictatorial, debido en parte al arduo trabajo de Shackley [...]” [10]
Casi un mes después, el 16 de octubre, Henry Kissinger recibiría el Premio Nobel de la Paz… Al año siguiente del golpe, mientras la dictadura seguía ensangrentando a la nación, el presidente Gerald Ford declaraba que los estadounidenses habían actuado “por los mejores intereses de los chilenos y, obviamente, para los de Estados Unidos.” [11]
Mientras que en 1980 el ex presidente Nixon escribiría: “Los detractores se preocupan únicamente por la represión política en Chile, e ignoran las libertades fruto de una economía libre […] Más que reclamar la perfección inmediata en Chile, deberíamos apoyar los progresos realizados.” [12]
Golpe contra Allende
(* Con algunos pocos cambios, este es un capitulo tomado del libro “El Equipo de Choque de la CIA”. El Viejo Topo, Barcelona, 2010.)

Notas:
1- Comisión especial presidida por el senador Frank Church: “Alleged Assassination Plots Involving foreign Leaders.” November, 1975. U.S. Government printing office 61-985, Washington, 1975.
2- Cover Action in Chile, 1963-1973. The Select Committe to Study Governmental Operations with Respect to Intelligence Activities, US Senate. Washington, 18 décembre 1975.
3- El presidente estadounidense Dwight David Eisenhower autorizó a la CIA el derrocamiento de Arbenz, aplicando un plan integral, inédito hasta ese momento en el continente, que contenía acciones de guerra sicológica, mercenaria y paramilitar, cuyo nombre en clave fue PBSUCCESS. Ver: Cullather, Nick. “Secret History: the CIA Classified Accounts of its Operations in Guatemala, 1952-1954″. Stanford University. 1999.
4- Colby, William. “30 ans de C.I.A.” Presses de la Renaissance. París, 1978.
5- Newsweek. Washington, 23 septembre 1974.
6- New York Times. 8 septembre 1974.
7- Cover Action in Chile, 1963-1973. Ob. Cit.
8- Blum, William. “Les guerres scélérates”. Parangon, París 2004.
9- Watergate se llamaba el edificio donde ese encontraban las oficinas del Partido Demócrata. Ilegalmente, en 1972 el presidente Nixon ordenó que fueran puestas bajo escucha. Ante las pruebas y el escándalo el presidente debió renunciar en agosto de 1974. Ver: Marchetti, Victor y Marks, John. “La CIA et le culte du renseignement”. Ed. Robert Laffont. París, 1975.
10- Corn, David. Blond Ghost, “Ted Shackley and the CIA’s Crusades”. Simon & Schuster. New York, 1994.
11- New York Times. 17 septembre 1974.
12- Nixon, Richard. “La vraie guerre”. Albin Michel. París, 1980.

Salvador Allende Gossens ¡¡Vive!!

Honor y gloria al presidente mártir Salvador Allende

Antonio González Ordóñez - Aordonez47@hotmail.com
Este 11 de setiembre recordamos el nefasto día en el que hace exactamente 38 años se produjo el cruento golpe militar fascista encabezado por Augusto Pinochet en contra del líder revolucionario electo por el voto popular Salvador Allende, que llevó el terror y la abominación al pueblo chileno.
Bastante se ha escrito sobre la experiencia chilena y las causas que condujeron a su abrupta aniquilación por la voluntad del imperio norteamericano: como se recordará, Salvador Allende fue el primer presidente socialista en llegar al poder por la vía del sufragio.

En aquellos años (igual que piensan hoy de todos los gobernantes progresistas), para los Estados Unidos y sus socios europeos, significó un enemigo muy pesado al observar las aspiraciones del gobierno socialista en lo atinente a saldar la deuda social, ya que contravenía sus intereses económicos y políticos en la región.
De ese modo el gobierno popular de Allende no supero los 3 años, sometido al asedio de la CIA conspirando, y con la guerra mediática jugando un papel preponderante, se provocó una crisis política y económica que acompañaron sectores internos y externos y que condujo al triste desenlace de un golpe de Estado sangriento que atormentó a la patria chilena por 15 años, con la más cruel dictadura conocida en el hemisferio.

Afortunadamente el Chile del siglo XXI insurge con un vigoroso movimiento popular que encarna su gran comunidad estudiantil, dentro de la cual destaca la joven Camila Amaranta Vallejo Dowling, presidenta de la Federación de Estudiantes de Chile, FECH, quien en su discurso de asunción afirmó, "Creemos que la clave del éxito para el movimiento estudiantil está en volver a situar a la Federación en una posición de vanguardia a nivel nacional, en volver a entretejer redes sociales con los pobladores, los trabajadores, las organizaciones sociales y gremiales, los jóvenes que se quedaron fuera de la Universidad pateando piedras, en otras palabras, hablamos de volver nuestra mirada al conjunto de los problemas sociales que hoy rodean a la Universidad y con los cuales estamos íntimamente vinculados y comprometidos".

Tenemos fe en el pueblo chileno que aprendió de la fatalidad y la ingenuidad política que rodeo la primera experiencia revolucionaria, como bien lo dijo Camila más adelante en su intervención "Debemos romper con aquella burbuja universitaria que instala el individualismo, la competencia y el exitismo personal como patrón de conducta para los estudiantes por sobre ideas y conceptos fundamentales como lo son la solidaridad, la comunidad y la colaboración entre nosotros".

(Discurso de asunción a la presidencia de FECH http://cuadernodetrabajo.wordpress.com)
En nuestro corazón palpita la esperanza e igual que Aquiles Nazoa decimos "creo en los poderes creadores del pueblo": el mejor tributo a Salvador Allende y los miles de hombres y mujeres que ofrendaron sus vidas por un mejor Chile se está realizando en estos momentos en las calles y las alamedas, honor y gloria al presidente mártir Salvador Allende.
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Era Víctor, aunque le vi delgado y demacrado. ¿Qué te han hecho para consumirte así en una semana? Tenía los ojos abiertos y parecía mirar de frente con intensidad y desafiante, a pesar de una herida en la cabeza y terribles moratones en la mejilla. Tenía la ropa hecha jirones, los pantalones alrededor de los tobillos, el jersey arrollado bajo las axilas, los calzoncillos azules, harapos alrededor de las caderas, como si hubieran sido cortados por una navaja o una bayoneta… el pecho acribillado y una herida abierta en el abdomen… las manos parecían colgarle de los brazos en extraño ángulo, como si tuviera rotas las muñecas.. pero era Víctor, mi marido, mi amor. En este momento también murió una parte de mí. Sentía que una buena parte de mí moría mientas permanecía allí, inmóvil y callada… incapaz de moverme, de hablar.

Joan Jara, Víctor Jara, un canto truncado.
  

29 agosto, 2013

Ojo de Agua Comunicación se retira de la II Cumbre Continental de Comunicación Indígena Abya Yala.



Oaxaca, México, 28 de agosto de 2013
Ojo de Agua Comunicación se retira de la II Cumbre Continental de Comunicación Indígena Abya Yala.

Hermanas y hermanos comunicadores:

Como es del conocimiento general, a lo largo del proceso de organización de la II Cumbre Continental de Comunicación Indígena Abya Yala, que está por celebrarse en la comunidad mixe de Santa María Tlahuitoltepec los días 7 al 13 de octubre, ha surgido una serie de preocupaciones que, desde el Comité Estatal, hemos expresado insistentemente sin encontrar una respuesta satisfactoria por parte de la Coordinación de la Cumbre. Las implicaciones son de tal gravedad que, después de una larga asamblea general, quienes integramos Ojo de Agua Comunicación hemos tomado la difícil decisión de separarnos de la participación del evento.

Motivos y Antecedentes
Al enterarnos de que México iba a ser la sede de la II Cumbre, y más adelante, que Santa María Tlahuitoltepec, en nuestro estado de Oaxaca fuera designada como comunidad anfitriona, vimos una valiosísima oportunidad para que las iniciativas de comunicación indígena en todo Abya Yala, especialmente en México y aún más en el estado de Oaxaca se vieran fortalecidas, que los derechos de la comunicación indígena sean impulsados, de mejorar las capacidades de nuestros medios de comunicación para defender los territorios indígenas, de aprender, de compartir, de nutrir redes de colaboración, iniciativas y mucho más.

Desde hace dos años, Ojo de Agua ha ofrecido al Coordinador, Franco Gabriel, participar y apoyar en la planeación, metodología, gestión de fondos, y en acumular reflexión y visibilidad de los temas planteados en el marco de la Cumbre. En correspondencia con el tiempo y el esfuerzo dedicados voluntariamente por nuestra parte, la coordinación sistemáticamente hace caso omiso de nuestras propuestas, reflexiones y preocupaciones.

Hasta el momento, ni nosotros/as, ni el resto de las organizaciones que hemos estado involucradas en el Comité Estatal hemos contado con información que nos indique de manera fehaciente sobre los resultados de las gestiones, programación de invitadas/os, actividades a realizarse o recursos disponibles. La opacidad ha sido una constante.

Hace nueve meses, ante la carencia por parte de la Coordinación de un documento que planteara una ruta crítica para llevar a cabo un evento tan importante, complejo y multifacético, Ojo de Agua impulsó con un sentido de urgencia la formación de un Comité Estatal, integrado por organizaciones sociales y medios de comunicación indígena. El Comité Estatal, de manera colectiva y participativa, elaboró un plan rector, un presupuesto bien razonado y un plan logístico, mismos que puso a disposición de la Comisión de Seguimiento. También logramos abrir puertas para contar con apoyos, financiamiento y acciones en solidaridad para la buena gestión de la Cumbre. Más recientemente, avanzamos en el diseño y gestión de una serie de talleres y laboratorios para enriquecer la experiencia del evento. Invariablemente, la respuesta por parte del Coordinador de la Cumbre ha sido de ignorar o de rechazar, sin proponer nada viable a cambio; situación que habíamos venido tolerando con la esperanza de aportar algo al buen desarrollo del evento.

Las gotas que derramaron el vaso.
Recientemente nos enteramos de dos hechos que nos han transportado de la preocupación a la profunda indignación: El primer hecho consiste en que la Comisión de Seguimiento, concretamente AIPIN (Agencia Internacional de Prensa India), sin haberse concretado ningún financiamiento para tan importante evento internacional, hace gestiones para que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes aporte prácticamente todos los recursos para la realización de la II Cumbre, permitiendo que esta institución federal se involucre en espacios clave de la logística del evento.

La segunda noticia es que el Coordinador de la Cumbre, Franco Gabriel, ha tomado la decisión personal de extender una invitación oficial al Titular del Ejecutivo Federal, Enrique Peña Nieto, para que inaugure oficialmente el evento.

Nuestra valoración de estos hechos es que, además de que se ha creado una estructura vertical, autoritaria e ineficiente para organizar la Cumbre, existe una gravísima falta de coherencia, de sensibilidad, de apertura y de información por parte de quienes han sido mandatados para la Coordinación del evento. Su falta de disposición para la compartencia y para el trabajo colectivo -dos principios de la vida comunitaria en Oaxaca-, está evitando que la Cumbre se convierta en una fiesta de todas y todos, y ha llevado a sus organizadores a vaciarla de su sentido original.

La alianza que se pretende establecer con el Gobierno Federal es a todas luces un despropósito que no considera los atropellos y los agravios sufridos cada día por los pueblos y comunidades indígenas de nuestro país, al implementarse procesos privatizadores de la tierra y el territorio, de políticas de exterminio y criminalización de los campesinos, de persecución de luchadores sociales y de depredación del medio a ambiente, por nombrar sólo algunos. Para colmo, se nos anuncia que la institución encargada de perseguir implacablemente a las radios comunitarias como si de bandas de delincuentes se tratase, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, será la principal patrocinadora del evento... ¡el mundo al revés!

No nos oponemos por principio a que las distintas instancias de gobierno aporten a la realización de un evento de este tipo, pero todo indica que el espíritu de la Cumbre, su sentido más fundamental, ha sido gravemente vulnerado. Nuestra lectura es que este evento se verá reducido a un espacio que el Gobierno Federal podrá aprovechar para lavarse la cara ante el mundo frente a todos los atropellos que comete en contra de los pueblos indígenas en general y en contra de nuestras iniciativas de comunicación indígena en particular, con la invitación y complacencia de nuestro propio Coordinador.

Dadas la situación expuesta, Ojo de Agua Comunicación ha tomado las siguientes decisiones:
1. Desde este momento, Ojo de Agua deja de participar en cualquier acción vinculada a la II Cumbre Continental de Comunicación Indígena Abya Yala.
Esta decisión es únicamente de Ojo de Agua, y no involucra a los demás integrantes del Comité Estatal.
2. Sabiendo que al evento asistirán personas que ofrecerán aportes, visiones, conocimiento y experiencias sumamente valiosas, respetamos la decisión de quienes asistan al evento.

Ojo de Agua Comunicación reitera su compromiso en la construcción y fortalecimiento de medios de comunicación libres e independientes, en manos de los pueblos indígenas.

Este es un proceso de largo aliento en el cual nos seguiremos encontrando y colaborando de manera fraternal en próximas oportunidades.

OJO DE AGUA COMUNICACIÓN (COMUNICACIÓN INDÍGENA S.C.)