19 septiembre, 2011
Amenazas a Fray Tomás González, en Tenosique, Tabasco.
Tenosique, Tabasco, 18 de septiembre de 2011.
A las autoridades civiles de nuestro país
A la prensa nacional e internacional
A los defensores y defensoras de los derechos humanos
A la opinión pública
El día 17 de septiembre de 2011, varios defensores de derechos humanos sufrimos las vejaciones, abuso de autoridad, intimidación y amenazas por miembros del ejército mexicano, la Policía estatal de Tabasco, la Policía municipal, la dirección de Tránsito del Municipio de Tenosique.
Durante este evento se amenazó nuevamente a Fray Tomás González, presidente del Centro de Derechos Humanos del Usumacinta y director de La 72, Hogar – Refugio para Personas Migrantes, quien la semana anterior recibió una amenaza de muerte por vía telefónica y quien el día anterior, en Palenque, participó en el evento de la Caravana Sur del Movimiento por la Paz y denunció públicamente los abusos que cometen diversas autoridades contra migrantes, en particular el Instituto Nacional de Migración.
Relato de los hechos
El 17 de septiembre, aproximadamente a las 5 de la tarde estábamos estacionados frente al campus de la UJAT en Tenosique cuando miembros del Ejército mexicano a bordo de una camioneta con número 0818304, se acercaron y nos dijeron que tenían que inspeccionar la unidad porque éramos sospechosos. Preguntamos de qué, no supieron contestar, exigimos que viniera Seguridad Pública del Municipio. Poco después llegaron dos patrullas de la Policía Estatal con números 332 y 278, sin decir nada, nos encañonaron y uno de los policías golpeó en el rostro a Rubén Figueroa, defensor de derechos humanos de migrantes. Esto nos preocupó mucho e hicimos contacto con otros defensores a nivel nacional.
Minutos después llegó un hombre a bordo de una camioneta Ford – Lobo, con placas RB - 94 – 861, de Nuevo León. Venía vestido de manera informal con playera y pantalones cortos de color verde (como los que usa el Ejército). Se dirigió a los miembros del Ejército y les dijo que revisaran la camioneta a la fuerza y que bajaran a la fuerza a la gente. Fr. Tomás González le tomó fotos y el hombre lo empezó a insultar verbalmente diciéndole: “Hijo de tu puta madre, te voy a romper todo lo que tienes de madre, pinche indio pendejo taimado no vales nada, hasta borracho estás cabrón” y amenazó con golpearlo. A lo que el fraile respondió que cuidara mucho sus palabras, que lo estaba amenazando y que había testigos (más de 20 policías estatales y más de 15 soldados). El hombre dijo nuevamente con insultos: “aquí nadie es testigo de nada, nadie vio ni escuchó nada”. Efectivamente ninguno de los presentes se movió para frenar la agresión. En ese momento entró al celular de fray Tomás una llamada de personal de la Quinta Visitaduría de la CNDH y, al ser informados de la situación, pidió que le comunicara a este personaje. Él con insultos expresó que no tenía nada que hablar con nadie, que los derechos humanos no valían para nada. Nuevamente Fr. Tomás fue amenazado por este hombre en presencia de la Policía y el Ejército. Cuando llegó al lugar el Presidente Municipal de Tenosique y señaló que ya había hablado con el Capitán Rodríguez, éste se acercó, se arrogó la responsabilidad del operativo pero no quiso dar su nombre completo. Al indicarle Fr. Tomás el incidente que había ocurrido y las amenazas del hombre de la camioneta lobo el “Capitán Rodríguez” dijo “aquí no ha pasado nada”.
Momentos más tarde elementos de Tránsito Municipal, tres patrullas de la Policía municipal, así como una tanqueta más del Ejército mexicano con alrededor de 20 soldados fuertemente armados y con pasamontañas se sumaron a la intimidación y retención, en repetidas ocasiones hicieron el intento de bajarnos del vehículo a lo cual nos oponíamos porque nuestras vidas corrían peligro.
Los que estábamos a bordo de la camioneta nos sentimos bastante intimidados y decidimos no bajar más del carro hasta que llegara la CNDH. La retención ilegal, el hostigamiento y la intimidación duraron cerca de cuatro horas. Alrededor de las nueve de la noche se retiraron las camionetas del ejército y de la policía y nos mantuvimos aún en el lugar por más de dos horas esperando al personal de la CNDH.
Frente a todo esto
declaramos:
Comprobamos que los cuerpos de seguridad ejercen de manera represiva e intimidatoria un brutal uso de su investidura.
Estos hechos ocurren en el contexto de frecuentes denuncias y acciones que defensores de derechos humanos hemos hecho; leemos estos acontecimientos como actos de intimidación que pretenden impedir nuestro trabajo y perpetuar abusos e impunidad, en este caso y de manera especial contra personas migrantes.
Ocurre también este hostigamiento en una jornada en la que ocurrieron diversos incidentes que afectaron de una u otra forma a la Caravana Sur del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad o a quienes participan en ella, lo cual deploramos enérgicamente.
Exigimos:
Garantizar la seguridad de quienes colaboran en La 72, Hogar - Refugio para Personas Migrantes y en el Centro de Derechos Humanos del Usumacinta, ambos en Tenosique y garantizar que puedan desarrollar tanto la labor humanitaria como la defensa de los derechos humanos de las personas migrantes.
Investigar a los cuerpos de seguridad: Ejército; Policía Estatal, Policía Municipal y dirección de Tránsito que participaron en las agresiones hacia los defensores, amenazados e intimidados en Tenosique el día 17 de Septiembre de 2011.
Ante el aumento de agresiones y la participación en este incidente de la Policía estatal de Tabasco, cuerpo que está a cargo de la vigilancia del albergue como parte de las medidas precautorias solicitadas por la CNDH debido a anteriores amenazas, se hace indispensable que este organismo nacional dicte medidas de protección efectivas y acordes con la gravedad y el aumento de los incidentes y exija garantías de cumplimiento de dichas medidas.
Atentamente,
Centro de Derechos Humanos del Usumacinta A.C.
La 72 – Hogar Refugio para Personas Migrantes
Movimiento Migrante Mesoamericano
Indignación. Promoción y Defensa de los Derechos Humanos A.C.
16 septiembre, 2011
La Caravana al Sur: en los Altos de Chiapas.
Palabras de Javier Sicilia en San Cristóbal de las Casas
San Cristobal de las Casas, Chiapas 15 de septiembre de 2011.- Quiero inicar mi intervención con un hermoso verso de una de nuestras hermosas tradiciones indígena, “El canto de Atamalcualoyan”: “Mi corazón está brotando flores a mitad de la noche.// Llegó nuestra madre, llegó la diosa Tlazoltétl.// Nació el Dios del maíz,/ en la región de las flores, Una-Flor.// Nació el Dios del maíz en la región de la lluvia y la niebla, / donde se hacen los hijos de los hombres,/ donde se adquieren los peces preciosos.// Ya va a relucir el día, ya va a levantarse el alba (…)”. Por esas flores, que son nuestros muertos, y que hablan desde nuestro corazón, guardemos un minuto de silencio.
Hace poco más de 17 años, en esta tierra, hombres y mujeres levantaron la mirada y a través del símbolo del pasamontañas, del ocultar que, lo sabemos los poetas, revela, muestra, devela, hicieron visibles no sólo a los negados, a los olvidados, a los despreciados de la nación, a aquellos y aquellas a los que por desgracias nuestra independencia no ha hecho justicia, sino a través de ellos formas diversas y ancestrales de ser, de vivir, formas que la ceguera estructural de los modelos Occidente, no han comprendido y por ello han intentado borrar. Sin embargo, la grandeza de sus culturas, su formas de ser y de hacer, sus maneras de abrazar y de defender el misterio de la tierra y del territorio, no sólo han resistido en el tiempo, sino que al revelarse a fineles del siglo XX pusieron al desnudo lo que de universal hay en sus particularidades, lo que de humano, de profundamente humano hay en ellas. Su rostro velado ha sido y continúa siendo un espejo que viene del pasado y nos revela no sólo lo que hemos humillado de lo mejor de nosotros mismos, sino la hermosura de un mundo que, contra las desmesuras de Occidente, contra el arrasamiento del liberalismo económico que humilla a hombres, mujeres, niños, niñas y la naturaleza que es la casa de todo lo viviente, nos muestra la grandeza de la proporción y de la vida en común, nos muestra lo humano que la imbecilidad del poder y el dinero nos ha hecho olvidar y nos tiene sumidos en una guerra atroz y a humillado, como nunca en nuestra historia los hijos e hijas de la patria....
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Palabras de Javier Sicilia en Oventic, Chiapas, al EZLN.
Oventic, Chiapas, 16 de septiembre de 2011.- Quiero saludar este encuentro con unos versos que escribieron los zapatistas para celebrar el séptimo aniversario de su alzamiento: (…)/ Resistimos a la muerte que mata matando/ Resistimos a la muerte que mata olvidando/ Resistimos a la muerte/ Vivimos/ Aquí estamos/ Así está mandado por nuestros más primeros:/ Que el 7 se abra a nuestro latido/ Que eco se haga/ Y puente/ Y camino/ Y lugar/ Y casa/ Para que viva el corazón primero de esta patria/ Para que nunca más el silencio sea cómplice del crimen/ Para que la palabra no se pierda entre el ruido/ Para que la soledad sea derrotada y no haya fronteras para el esperanza/ Para que los pies de todos tengan el paso digno/ Para que nadie quede sin lugar para sembrar la memoria/ Para que todos puedan entrar y salir y las paredes no sean cárceles sino cobijo/ Para que este país llamado México nunca vuelva olvidar a quienes por ellos y con ellos es/ Para que quien antes estuvo fuera y perseguido dentro se esté y con todos y devuelva la memoria/ (…)/ El tiempo marca ya el tiempo de los más pequeños/ (…)”. Por la memoria de nuestros muertos que viven cuando resistimos al olvido, hagamos un minuto de silencio.
Hermanos y hermanas zapatistas, venimos desde hace 5 meses caminando, recorriendo el país, recogiendo dolores, consolando y consolándonos de tantos desprecios, de tantos agravios, gastando el alma y las suelas para encontrarlos y abrazarlos también a ustedes cuyos dolores y agravios son más antiguos que los nuestros.
Hace 17 años ustedes hicieron consciente a la nación de ese desprecio ancestral y al hacerlo, al mostrarlo con el símbolo de los sin rostro, no sólo nos hicieron sentir vergüenza de nuestro olvido, de nuestra deuda histórica con los más primeros de nuestros pobladores, sino que, con una dignidad ejemplar, llenaron de contenidos a una nación que, devorada por la esclavitud de lo económico y la administración institucional de la vida, había perdido de vista su dignidad y, como en otras épocas –en las épocas en que los barbados, los que vinieron del mar, los despojaron de su historia primera– los había dejado morir de enfermedad, de despojo, de hambre y de desprecio. Por desgracia, después de la vergüenza, del entusiasmo por devolverles su historia y aprender de ella, volvimos a olvidarlos. El gobierno traicionó los Acuerdos de San Andrés y nosotros, sin saber bien lo que habíamos mirado y nos habían revelado, volvimos a someternos al juego del Estado, a la corrupción de los gobiernos, a la simulación de una transición democrática que abriría el camino a los intereses globales y a la voracidad del mercado. La consecuencia de ese olvido, de ese no haber entendido, desgarró aún más el tejido social de la nación, miserabilizó a todos, le cerró el presente a los jóvenes, fomentó el crimen y exaltó la corrupción. En esas condiciones, el gobierno, cuyo partido había enarbolado la bandera de la transición democrática, decidió, en nombre de los intereses globales de los norteamericanos y de su consumo de drogas, desatar una guerra contra el narcotráfico que nos ha costado más de 60 mil muertos, más de 10 mil desaparecidos y más de 120 mil desplazados criminalizados por un Estado que hasta recientes fechas no había querido asumir su responsabilidad. A los agravios ancestrales a los pueblos indios se han sumado ahora los agravios a toda la nación. El norte del país, hermanos y hermanas zapatistas, está balcanizado por el crimen y la corrupción de los gobiernos; el norte y parte del sur del país está destrozado por la muerte, los levantones, los secuestros, las desapariciones forzadas, los feminicidios, los cobros de piso del crimen organizado y por un ejército que, contra su vocación fundamental, ha sido sacado de sus cuarteles y ahora habita en nuestras calles. La herida abierta en la frontera norte del país, en Ciudad Juárez, se ha ido extendiendo por toda la nación como una gangrena que se está llevando a nuestros hijos e hijas y amenaza con devorarlo todo.
Desde hace 5 meses, sin embargo, queridos hermanos y hermanas zapatistas, después del brutal asesinato de mi hijo Juan Francisco y de sus amigos Julio, Luis y Gabo, nos pusimos a caminar, a mostrar que las “bajas colaterales”, las cifras con las que el gobierno quería enterrar en el olvido a nuestro muertos, tienen nombres, apellidos, familias, que muchos de ellos son inocentes y que todos, no importa que sean criminales –porque no se nace criminal– deben ser visibilizados, mostrados, recuperados en sus historias y en nuestra memoria, que debemos detener esta guerra y hacer una paz con justicia y dignidad donde, como ustedes no han dejado de repetir, se funde “un mundo donde quepan muchos mundos”, donde ningún hijo, hija, padre, madre, hermano o hermana de esta familia humana que habita México sea humillado, violado, asesinado.
Por eso decidimos, sobreponiéndonos a nuestro sufrimiento, caminar, abrazar, besar, dialogar, tocar el corazón y las conciencias de todos, hacer, sin perder la firmeza y la crítica, la paz. Porque creemos, como lo creía Gandhi, que no hay camino para la paz porque la paz es el camino, buscamos con nuestros gestos mostrarla, revelarla, hacerla presente en donde estamos.
Es tiempo, queridos hermanos y hermanas zapatistas, de hacer la paz, y la paz no puede hacerse sin todos y sin escuchar el latido del corazón de la patria, de ese corazón que late al norte, al sur, al este, al oeste, a la izquierda, a la derecha, abajo y arriba, en todas partes en donde un hombre y una mujer de buena voluntad han decidido refundar a la nación y, en el amor que sobrepasa al odio, crear un mundo en el que quepan muchos mundos. Por eso fuimos al norte, por esos nos sentamos a dialogar con todos y por eso venimos hasta aquí a saludar con toda humildad a los más primeros, a los que nos recordaron y nos recuerdan siempre que nada compensa la humillación de un ser humano.
Ciertamente, como alguna vez lo dijo Albert Camus, no podemos crear un mundo en donde ya no se asesine a los inocentes, pero juntos, con todos esas voluntades unidas, podemos hacer un mundo en donde su dolor y su muerte disminuya.
Además, no dejamos de seguir opinando y ahora exigiendo, que deben respetarse los Acuerdos de San Andrés.
Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad
12 septiembre, 2011
11 de septiembre .. el terror estaba por llegar, impulsado desde los EE.UU.
En la pagina de youtube se encuentra todas las partes.
Reportaje para radio: "Las últimas horas de Allende".
"Hay jóvenes viejos.. y viejos jóvenes, en estos últimos me úbico yo.. "
Honor y gloria al presidente mártir Salvador Allende
Antonio González Ordóñez - Aordonez47@hotmail.com
Este 11 de setiembre recordamos el nefasto día en el que hace exactamente 38 años se produjo el cruento golpe militar fascista encabezado por Augusto Pinochet en contra del líder revolucionario electo por el voto popular Salvador Allende, que llevó el terror y la abominación al pueblo chileno.
Bastante se ha escrito sobre la experiencia chilena y las causas que condujeron a su abrupta aniquilación por la voluntad del imperio norteamericano: como se recordará, Salvador Allende fue el primer presidente socialista en llegar al poder por la vía del sufragio.
En aquellos años (igual que piensan hoy de todos los gobernantes progresistas), para los Estados Unidos y sus socios europeos, significó un enemigo muy pesado al observar las aspiraciones del gobierno socialista en lo atinente a saldar la deuda social, ya que contravenía sus intereses económicos y políticos en la región.
De ese modo el gobierno popular de Allende no supero los 3 años, sometido al asedio de la CIA conspirando, y con la guerra mediática jugando un papel preponderante, se provocó una crisis política y económica que acompañaron sectores internos y externos y que condujo al triste desenlace de un golpe de Estado sangriento que atormentó a la patria chilena por 15 años, con la más cruel dictadura conocida en el hemisferio.
Afortunadamente el Chile del siglo XXI insurge con un vigoroso movimiento popular que encarna su gran comunidad estudiantil, dentro de la cual destaca la joven Camila Amaranta Vallejo Dowling, presidenta de la Federación de Estudiantes de Chile, FECH, quien en su discurso de asunción afirmó, "Creemos que la clave del éxito para el movimiento estudiantil está en volver a situar a la Federación en una posición de vanguardia a nivel nacional, en volver a entretejer redes sociales con los pobladores, los trabajadores, las organizaciones sociales y gremiales, los jóvenes que se quedaron fuera de la Universidad pateando piedras, en otras palabras, hablamos de volver nuestra mirada al conjunto de los problemas sociales que hoy rodean a la Universidad y con los cuales estamos íntimamente vinculados y comprometidos".
Tenemos fe en el pueblo chileno que aprendió de la fatalidad y la ingenuidad política que rodeo la primera experiencia revolucionaria, como bien lo dijo Camila más adelante en su intervención "Debemos romper con aquella burbuja universitaria que instala el individualismo, la competencia y el exitismo personal como patrón de conducta para los estudiantes por sobre ideas y conceptos fundamentales como lo son la solidaridad, la comunidad y la colaboración entre nosotros".
(Discurso de asunción a la presidencia de FECH http://cuadernodetrabajo.wordpress.com)
En nuestro corazón palpita la esperanza e igual que Aquiles Nazoa decimos "creo en los poderes creadores del pueblo": el mejor tributo a Salvador Allende y los miles de hombres y mujeres que ofrendaron sus vidas por un mejor Chile se está realizando en estos momentos en las calles y las alamedas, honor y gloria al presidente mártir Salvador Allende.
Era Víctor, aunque le vi delgado y demacrado. ¿Qué te han hecho para consumirte así en una semana? Tenía los ojos abiertos y parecía mirar de frente con intensidad y desafiante, a pesar de una herida en la cabeza y terribles moratones en la mejilla. Tenía la ropa hecha jirones, los pantalones alrededor de los tobillos, el jersey arrollado bajo las axilas, los calzoncillos azules, harapos alrededor de las caderas, como si hubieran sido cortados por una navaja o una bayoneta… el pecho acribillado y una herida abierta en el abdomen… las manos parecían colgarle de los brazos en extraño ángulo, como si tuviera rotas las muñecas.. pero era Víctor, mi marido, mi amor. En este momento también murió una parte de mí. Sentía que una buena parte de mí moría mientas permanecía allí, inmóvil y callada… incapaz de moverme, de hablar.
Joan Jara, Víctor Jara, un canto truncado.